Cuando el partido ARENA se decidió por Rodrigo Ávila para competir por la Presidencia de la República, algunas voces se pronunciaron por “renovar” totalmente la dirección del partido. Algunos ex precandidatos, como Ana Vilma de Escobar, solicitó que René Figueroa y César Funes, salieran del COENA. Por supuesto, la petición de la segunda al mando del Ejecutivo no fue escuchada. Al contrario, en el caso de Figueroa, hasta quiso demostrar, una y otra vez, por qué es el hombre fuerte.
Figueroa, si bien tiene poder dentro del aparato partidario, en cuya articulación, su personalidad ha pesado mucho, también ha tenido fuertes presiones que poco a poco están minando su poder.
Primeramente, a mediados del año pasado, al conocerse la nominación del Periodista Mauricio Funes como candidato presidencial del FMLN, Figueroa se autonombró precandidato de ARENA. Acto, seguido, después de una seria discusión con el Presidente Saca, a la sazón presidente también de ARENA, la Vicepresidenta de la República, Ana Vilma de Escobar, en solitario, también lanzó su precandidatura.
A partir de ese momento comenzaron toda una serie de críticas y descalificaciones hacia Figueroa, tanto de afuera como de adentro del partido. Un reconocido matutino de extrema derecha, fue el más mordaz de sus críticos y descalificadores. A este se unió Armando Calderón Sol y otros dirigentes históricos de ARENA. Al final, Figueroa tuvo que declinar a sus pretensiones presidenciales y todo quedó como simples aspiraciones.
Muchos creía que el candidato sería Figueroa. Por simple lógica. En primer lugar, ha sido el hombre fuerte en el gobierno de Saca, además de ser su socio en las empresas de radio, pero, lo más importante, es que él estuvo al frente de la construcción de los nuevos organismos de dirección del partido, y desde ahí ha manejado los hilos del partido, a favor del Presidente Saca.
De hecho, las más grandes críticas y rechazos recibidos por Figueroa fue precisamente esa relación íntima y manejo de la estructura partidaria, que permitió adelantar con varios meses de anticipación, quien de los 18 competidores sería finalmente el candidato. Nadie se equivocó, pues el seleccionado fue Ávila, gracias a ese trabajo y manoseo partidario de Figueroa.
Lo anterior le provocó lluvias no sólo de críticas sino amenazas, sobre a quien responsabilizarían de cualquier fracaso electoral de ARENA. Tras su papel manipulador de las estructuras partidarias en la elección del candidato, muchos pidieron al menos, que no quedara en el COENA, no obstante, fue ratificado en su cargo.
De ahí que, la salida de Figueroa del COENA, ayer, no deja de despertar morbosidad política, en cuanto a si la derecha salvadoreña le limpiará la mesa al candidato presidencial, quitando a la figura más prominente de la dirección del partido, o simplemente se trata de la continuidad de la crisis de ARENA. En las últimas semanas corrieron muchos rumores, ante la ventaja en las encuesta de Mauricio Funes, de quitar al candidato presidencial arenero, y cambiar de raíz el COENA. Por lo sucedido ayer, parece que la lógica va por quitar nada más al hombre fuerte del grupo político-empresarial encabezado por Saca, sin tocar el resto, entre ellos al candidato.