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Algunos países se encuentran en el filo de la navaja", declaró Dominique Strauss-Kahn, director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), en relación a la actual alza de los precios de los alimentos y del petróleo. "Si los precios de los alimentos siguen en alza y el precio del petróleo no cambia, algunos gobiernos no podrán alimentar a la población y mantener la estabilidad de la economía al mismo tiempo. Necesitan buenas opciones macroeconómicas y ayuda de la comunidad internacional", sentenció el jerarca del Fondo.
En América Latina, entre los países de bajos ingresos que necesitarán ayuda financiera urgente están Nicaragua, Honduras y Haití. Además, el informe presentado ayer por el FMI hace hincapié en que, aunque la crisis se hace sentir en el mundo entero, sus consecuencias serán de "especial gravedad en los países pobres y de renta media que dependen de las importaciones y enfrentan problemas de balanza de pagos y mayores niveles de inflación y pobreza".
El FMI dijo que hasta hace poco los efectos en la balanza de pagos han sido limitados, pero ahora se observan mayores impactos y la inflación está poniendo los presupuestos bajo fuerte tensión.
En cuanto al futuro próximo, el informe afirma que los precios del petróleo y los alimentos podrían aliviarse ligeramente a medida que el suministro aumente, pero aún hay mucha incertidumbre en el panorama.
Un 12% de inflación en marzo De acuerdo con el análisis de los retos macroeconómicos que plantea el alza de los precios, igualmente, el FMI dijo que la inflación anual en los alimentos para 120 países de bajos ingresos y mercados emergentes subió un 12% hacia fines de marzo de 2008 versus un 10% en los tres meses previos; mientras que los precios de los combustibles se aceleraron al 9% de un 6.7% en el mismo periodo, con una tendencia al agravamiento. Muchos gobiernos tendrán que ajustar sus políticas de manera acorde y la comunidad internacional deberá contribuir a solucionar este problema mundial: "A este reto nos enfrentamos tanto ellos como nosotros: lograr una oferta de alimentos adecuada y defender el terreno que se le ganó a la pobreza en los últimos años gracias a la aceleración del crecimiento, la disminución de la inflación y el fortalecimiento de los presupuestos y las balanzas de pagos", sentenció Strauss-Kahn.
El informe revela que a un grupo de 33 países pobres, importadores netos, desde enero de 2007, el encarecimiento de los alimentos le costó 2,300 millones de dólares (0.5% del PIB anual de 2007) y el del petróleo, 35,800 millones (2.2% del PIB) a 59 países de bajos ingresos.
Para aliviar los efectos de esta situación el Fondo propone medidas que varían de acuerdo a las circunstancias de cada país pero se centran en el control de la inflación y la apertura de mercados. La institución recomienda revisar la política fiscal, distendiéndola si existe margen, promueve la eliminación de políticas restrictivas como los impuestos y las prohibiciones a la exportación y brindar asistencia financiera a los países que la necesiten.
La región más afectada por la crisis es África subsahariana, donde la mayoría de países han experimentado un descenso en su balanza de pagos de más de dos puntos con respecto a su PIB. Entre los 'beneficiados' se cuentan los productores, como los de Argentina, aunque las ganancias en el nivel macroeconómico, "no disminuyen las diferencias entre la forma en que resultan afectadas las poblaciones urbanas y rurales'', dijo Mark Plant, subdirector de políticas de desarrollo del FMI.
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