lunes, 18 de agosto de 2008
LaLagunaChalatre en un esfuerzo por mantener informada a su poblacion en todos los aspectos que interesan a nuestro pueblo, publica este dia el discurso integro del Candidato Presidencial por el FMLN.


 



Discurso de Mauricio Funes, candidato a la presidencia de la republica por el FMLN. 
XXIV Convención Nacional del FMLN  y su presentacion de Programa de Gobierno 
domingo 17 de agosto de 2008

 

Compatriotas, hermanos y hermanas salvadoreñas:

 

Saludo a esa fuerte y hermosa esperanza que es el pueblo salvadoreño, a ese gran número de mujeres, hombres, niños y niñas que viven en el territorio nacional y fuera del mismo y que diariamente inspiran nuestra convicción por construir la patria de todos y de todas.

 

Saludo a mi querida esposa Wanda Pignato, quien compartiendo mis ideales estará siempre a mi lado trabajando por la construcción de un nuevo el salvador, a mi compañero de fórmula, salvador Sánchez Cerén y su distinguida esposa, Margarita de Sanchez, al compañero coordinador general del FMLN, Medardo gonzalez,  a los compañeros y compañeras convencionistas, a los  miembros de la comisión política, a todos los militantes de esta fuerza política transformadora que es el FMLN,

 

Saludo también a mis hijos, padres y hermano presentes en este evento, a todos los  representantes de las organizaciones y movimientos sociales y comunales aquí presentes, a los miembros del movimiento ciudadano amigos de Mauricio, quienes han mostrado una lealtad sin precedentes al proyecto político que representa mi candidatura, a los señores oficiales de las fuerzas armadas  en condición de retiro, a los miembros de movimientos cívicos, a los líderes de diferentes iglesias, a las representaciones de nuestros compatriotas que viven en el exterior, a los señores y señoras miembros del cuerpo diplomático acreditado en nuestro país, a los gobiernos de América latina y del mundo, a todos los invitados especiales.

 

Compañeros y compañeras,

 

Amigas y amigos.

 

Tengo 48 anos de edad  y en toda mi vida he debido enfrentar diferentes retos y desafíos, pero ninguno de ellos me provoca tanta responsabilidad y devoción como el formar parte del equipo de hombres y mujeres que hará posible una transformación sin precedentes de nuestro país.

 

Durante 21 anos ejercí el periodismo poniendo el mejor de mis empeños.

 

Es una profesión que llevo en el corazón porque me dio la oportunidad de construir una relación directa y estrecha con el alma de nuestro pueblo.

 

En todo este tiempo aprendí a conocer profundamente al país.

 

Tuve la oportunidad de ver y escuchar a nuestra gente.

 

Pude ver la pobreza en que viven miles y miles de familias.

 

Pude ver la vida de privaciones que lleva este pueblo sufriente.

 

Pude ver el dolor en las madres, los padres, las hermanas y hermanos de las víctimas de la violencia  que padecemos.

 

He percibido el drama familiar que viven miles de mujeres que quedan solas con sus hijos tratando de sobrevivir, mientras su compañero de vida arriesga la vida para tratar de irse a estados unidos a buscar el trabajo y el salario que aquí se le niega.

 

He visto de cerca las angustias y miserias que produce el desempleo y la falta de un trabajo decente.

 

La desesperación en que continua sumida la mayoría de nuestros compatriotas por el alto costo de la vida, por el desenfrenado e inhumano aumento de los precios de los productos de primera necesidad.

 

Pero también he podido ver y constatar la indiferencia de las autoridades que acostumbran a prometer en las campanas electorales para pedir el voto, pero una vez en el gobierno terminan dándole la espalda al pueblo.

 

El periodismo me develó una realidad que intencionalmente se mantenía y sigue manteniéndose oculta.

 

Por eso tome la decisión de asumir esta candidatura.

 

No podía seguir siendo comentarista del drama que vive el salvador.

 

No podía ser indiferente ante el rumbo ruinoso y destructivo que lleva el país.

 

Abracé la causa de la política porque la política me permitiría luchar  por cambiar esta situación dramática.

 

Desde el pasado 11 de noviembre en que fue proclamada la formula presidencial del FMLN abrace la historia y la fuerza de este partido político que abrió sus puertas a mí y a tanto otros salvadoreños dispuestos a cambiar.

 

La caravana de la esperanza que desde entonces emprendimos me ha revelado que el deseo de cambio se encuentra en los corazones de todos los salvadoreños y salvadoreñas.

 

He visto cómo la alegría se ha abierto camino desalojando la tristeza  y el miedo.

 

Estoy convencido que la mayoría queremos ver hacia adelante y dejar atrás un pasado de confrontación, enfrentamiento y odio.

 

Es ese el cambio por el que queremos trabajar…un cambio que implique bienestar y seguridad para las familias, estabilidad para los trabajadores, confianza para los empresarios, oportunidades para el retorno de nuestros compatriotas que viven en el exterior…

 

En una palabra: felicidad para todos los salvadoreños y salvadoreñas.

 

Quienes le han negado esta felicidad al pueblo salvadoreño son los que han desaprovechado la oportunidad de convertir al país en una sociedad moderna, democrática, equitativa y solidaria. Los mismos que ahora les ofrecen un país diferente que no han querido ni podido construir.

 

Si no han podido hacerlo en tantos anos, menos lo van a poder hacer ahora.

 

A los señores que están en el gobierno, a quienes han secuestrado el aparato de estado para beneficio propio y de unos cuantos amigos, a quienes han puesto por encima del interés general sus mezquinos y egoístas intereses particulares, les digo, les insisto: La hora de ustedes ha terminado, es la hora del cambio.

 

Si la mayoría de salvadoreños y salvadoreñas se pronuncian por el cambio hay que consultarles ¿Cómo desean ese cambio? ¿Que país anhelan para sus hijos? ¿Que esperan de un gobierno que esta obligado a pensar primero en la gente?

 

El programa de gobierno que ahora presentamos es el resultado de  la más amplia consulta ciudadana.

 

 

 

El diálogo social abierto que iniciamos hace ya mas de 10 meses, y cuyos miembros identificaron problemas y soluciones a través de la participación directa, conciente y creativa, se fue nutriendo de la experiencia y el contacto directo con muchos hombres y mujeres humildes de nuestro pueblo, campesinos y obreros, además de maestros, profesionales, empresarios de todos los tamaños, lideres religiosos, pensionados, organizaciones de la sociedad civil, mujeres y jóvenes con quienes hemos dialogado durante todo este periodo en el que hemos recorrido casi todo el país. 

 

Este programa integra también la continuidad de esa ejemplar gesta por la construcción de la paz cimentada con el esfuerzo y la esperanza de mujeres y hombres que, aunque no estén físicamente en este recinto, se encuentran junto a nosotros inspirando nuestro compromiso de paz,  desarrollo y justicia con la misma vocación y decisión democrática y patriótica con la que firmamos los acuerdos de paz en enero de 1992. 

 

Esas firmas, una de las cuales esta sentada acá y me acompañara en nuestro próximo gobierno como vicepresidente de la republica, fueron y siguen siendo la demanda de paz, reconciliación y compromiso de negociación y concertación permanentes para resolver los problemas económicos y sociales que abaten al país. 

 

De este crisol de solidaridad humana, de voluntad negociadora, de unidad nacional es que surge nuestra propuesta que hoy sometemos a consideración de los convencionistas del FMLN y ante los miles y miles de salvadoreños y salvadoreñas concentrados en este foro además de quienes nos escuchan y ven a través de los diferentes medios de comunicación social, como fieles garantes del compromiso publico que hoy adquirimos.

 

Para construir un el salvador diferente como el que aspiramos, como gobierno del cambio debemos concentrar todo nuestro pensamiento, toda nuestra acción y recursos en alcanzar tres grandes objetivos de país:

 

Sacar a el salvador de la crisis en la que lo han sumergido todos estos años de gobierno de arena;

Tomar y recorrer la ruta del desarrollo incluyente,

Construir y consolidar la democracia y el estado de derecho.

 

No nos perdamos en este recorrido, hagamos a un lado los fantasmas que nos quiere imponer la derecha en el poder, no es el debate entre capitalismo o socialismo el que debe ocupar nuestras energías, el debate actual sobre el que deberán elegir los salvadoreños es entre democracia o autoritarismo, entre cambio o continuismo, entre pasado o futuro.

 

Lo que buscamos es construir un país prospero, altamente educado, libre de pobreza, de exclusión, de discriminación de genero.

 

Un país justo y seguro, equitativo, solidario y en democracia, en el que podamos disfrutar de amplias libertades políticas, económicas, sociales y religiosas.

 

Es el autoritarismo del presente, la pobreza acumulada, la brecha social que caracteriza a la sociedad salvadoreña y que la coloca como una de las sociedades mas desiguales del continente, lo que debemos superar.

 

Aspiramos a un país autodeterminado, independiente, integrado al mundo.

 

Pero para construir el país que queremos requerimos de una visión compartida, expresada en una estrategia nacional de desarrollo.

 

Esta tarea no es obra de un solo hombre, ni siquiera de un solo partido político,  es obra de la sociedad entera.

 

Por eso invitamos a todas las fuerzas  políticas y sociales del país, convencidas de la necesidad del cambio, a sumar voluntades para alcanzar un entendimiento nacional que nos permita definir una estrategia nacional de desarrollo para asegurar la estabilidad y la certidumbre que el país requiere.

 

Por dos décadas se ha impuesto al país una estrategia económica de corte neoliberal que no ha producido el bienestar y el crecimiento prometido.

 

El mayor problema que enfrenta nuestra economía, tal como ha sido diagnosticado por el programa de desarrollo humano de las naciones unidas, es la falta de empleo y el subempleo que afecta a mas de la mitad de la población.

 

Son pocos los puestos de trabajo que se han generado y una buena parte de estos son de mala calidad o mal pagados.

 

Enfrentamos un proceso de concentración económica en un pequeño grupo provocado en parte por un sistema de privilegios oficialmente alimentados, por el debilitamiento de la institucionalidad, por el irrespeto a la ley, pero también por la falta de una sana y libre competencia.

 

Paradójicamente, quienes se rasgan las vestiduras en defensa del mercado y alertan sobre una perniciosa intervención del estado en la economía ante una  victoria electoral del FMLN, son los que han estimulado todos estos anos un uso patrimonialista del estado en beneficio de pequeños grupos asociados con el partido de gobierno y en detrimento de la mayoría de empresarios en el país.

 

Es esta economía de privilegios la que debemos desmontar.

 

Para ello necesitamos un estado fuerte y efectivo,  el estado social y democrático de derecho, la institucionalidad y la igualdad ante la ley, un estado capaz de corregir las fallas del mercado.

 

No vamos a acabar con la propiedad privada y menos con el mercado.

 

Mi  gobierno  será el mejor defensor de la iniciativa privada, porque entiende que para repartir con equidad y justicia la riqueza, primero hay que producirla. Y para ello necesitamos que los emprendedores privados y el estado sellen una fuerte alianza desde el inicio.

 

Todo gobierno se caracteriza por los intereses que defiende y por las alianzas que construye.

 

Por eso, como he señalado antes,  

En los últimos años hemos visto que la alianza gobernante ha privilegiado los intereses de unos pocos empresarios con una argolla política que se ha servido del estado para sus negocios espurios y ha dado la espalda al resto de la sociedad.

 

Mi gobierno, por el contrario, construirá una alianza entre el estado, los grandes, pequeños y medianos empresarios del campo y  la ciudad, los trabajadores y los sectores excluidos.

Ese será el sustento del nuevo gobierno. Ese será el gran cambio que la sociedad está reclamándonos.

 

Poner al gobierno al servicio de la producción y el trabajo, al servicio de la inclusión social, al servicio del desarrollo pleno de El Salvador.

 

El rasgo distintivo de la nueva política económica que proponemos será su articulación con las políticas de desarrollo social y ambiental, con el fortalecimiento del estado de derecho y la política exterior centrada en la persona humana, en  la familia, en sus dimensiones material, intelectual, cultural, espiritual y ética. 

 

El nuevo gobierno sitúa en el primer lugar de importancia el desarrollo de políticas y acciones que estimulen la creación de nuevas fuentes de trabajo decente y de calidad que vayan  superando los graves niveles de desempleo y  subempleo.

 

Para generar más y mejores empleos, el gobierno del cambio trabajara en dirección de convertir la economía salvadoreña en la más dinámica economía de centro América.

 

Realizará para ello, esfuerzos concentrados para elevar progresivamente el conocimiento y la innovación como base del proceso productivo y del incremento de la productividad, estimulará la oferta y la demanda y la inversión pública y privada.

 

Como puede verse, la implementación de nuestro programa de gobierno  representa una gran oportunidad para todo el sector privado de potenciar su capacidad emprendedora y elevar la responsabilidad social empresarial. Contribuyendo de esta manera  al desarrollo sostenible del país, generando empleos de calidad, haciendo realidad la norma constitucional  de que  el orden económico  habrá de responder a principios de justicia social, asegurando a todos los habitantes del país una existencia digna del ser humano. 

 

Pero al mismo tiempo que pondremos en marcha el aparato productivo, deberemos dar respuesta a los problemas más agudos que sufre el pueblo.

 

Esos problemas de las mayorías salvadoreñas serán nuestras prioridades.

 

En primer término, deberemos enfrentar la crisis del costo de la vida.

 

Deberemos evitar que la gente siga empobreciéndose cada vez más.

 

Deberemos evitar que la familia salvadoreña continúe cayendo en su nivel de vida.

 

Las clases medias de nuestro país, que son un sector muy dinámico en la economía,  ven peligrar sus fuentes de empleo y sus ingresos, cada vez menores, a causa de la inflación.

 

Hemos visto en un revelador informe del programa de naciones unidas para el desarrollo que casi la mitad de los trabajadores no percibe un salario decente.

 

Es decir, que lo que ganan no les alcanza para cubrir sus necesidades básicas.

 

Y una gran parte de la población se encuentra excluida de toda relación laboral, fuera del sistema previsional, sin educación, sin salud, sin los servicios más elementales.

 

La generación de fuentes de empleo, dignas y seguras, será una prioridad de mi  gobierno.

 

Una prioridad que no sólo garantice ingreso seguro y permanente a las familias salvadoreñas, sino que sea un factor dinamizador de la economía en general y de la dignidad e incremento de la autoestima y de la integración social tan necesaria en una sociedad con altos índices de desintegración.

 

El gobierno del cambio adoptará políticas y acciones concretas para cuidar el ingreso familiar.

 

El actual, ofensivo e insoportable costo de los productos básicos, no puede continuar.

 

El gobierno del cambio asegurará todos los mecanismos y las condiciones necesarias para combatir, de manera frontal, el costo de la vida, especialmente de cara a los alimentos buscando estabilizar el precio de los mismos. 

 

Lo anterior, en el marco de nuestra especial atención a políticas orientadas a garantizar la seguridad alimentaria y el desarrollo agropecuario sustentable, cuya estructura ha sido desmontada de forma irresponsable por los gobiernos de arena a fin de favorecer a pequeños  importadores de alimentos.

 

Para eso necesitamos crear un clima de negocios y de seguridad en el país para que las inversiones productivas pongan en marcha la rueda de la industria y de la producción agropecuaria.

 

El estado reactivará la construcción y la inversión publica, entregará 200,000 micro créditos. Modificará la LACAP (Ley de Adquisiciones y Contrataciones de la Administración Pública) para que las PYMES participen en licitaciones; creará el programa masivo de primer empleo para jóvenes y se aumentaran los recursos para la capacitación laboral.

 

El Salvador necesita de capital para desarrollarse.  Necesita de las inversiones productivas y no especulativas.

 

Necesita de capitales nacionales y extranjeros que apuesten al crecimiento productivo salvadoreño.

 

Para que eso ocurra, estableceremos  reglas claras e igualitarias para todos.

 

Mi gobierno no será de los amigos ni para los amigos.

 

Mi gobierno será de los que quieran trabajar.

 

En esto de las reglas claras es preciso reiterar un compromiso que he venido formulando en los últimos meses.

 

Vamos a respetar los acuerdos comerciales contraídos por los gobiernos anteriores, incluido el tratado de libre comercio con estados unidos.

 

Esto no impide que cuando sea pertinente debamos negociar acuerdos complementarios que mejoren las condiciones del país y busquemos la diversificación de nuestras exportaciones hacia nuevos mercados donde existe un débil comercio como la Unión Europea, Japón y Canadá o países emergentes como china, india y el sudeste asiático.

 

Siempre en materia de reglas claras del juego,  vamos a trabajar para que nuestro régimen monetario y el sistema financiero contribuyan al desarrollo económico y social del país.

 

No despolarizáremos la economía, aunque si trabajaremos en consulta con los sectores interesados, los especialistas nacionales en el tema, con el apoyo de organismos internacionales,  para determinar las opciones de política que contribuyan a asegurar un sistema monetario y financiero estable.

 

Amigas, amigos,

 

El Salvador ostenta el triste record de ser el país más violento de América Latina.

 

Ocho asesinatos por día, robos, extorsiones, venta de drogas, altos índices de violencia intrafamiliar.

 


Publicado por Desconocido @ 10:35
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