viernes, 13 de marzo de 2009
       
Jueves, 12 de Marzo de 2009 22:02

El candidato del FMLN llega al 15 de marzo con más poder frente a su partido, pero sin la relativa tranquilidad que le daban los números antes de que el partido perdiera San Salvador.  Mauricio Funes se fortaleció ante el FMLN pero se debilitó ante el electorado.

Por Sergio Arauz

www.elfaro.net

El domingo pasado, una multitud de simpatizantes del FMLN y de su candidato presidencial inundaron 10 cuadras de la Alameda Juan Pablo II. Cual boxeador, Mauricio Funes se paró ante la alfombra de militantes rojos y retó a su contrincante: “¡Quedan cuatro días, señor Ávila! ¡No se esconda detrás del candidato a la vicepresidencia! ¡Debata! Vamos a ver si me aguanta siquiera un primer round.” Los que vitoreaban a Funes en gran parte habían sido movilizados por la maquinaria partidaria, esa de la que días antes el candidato tenía dudas y por la cual  advirtió la posibilidad de perder ante un grupo de ex compañeros de colegio.

Este domingo, a pesar de su fanfarronada de una semana atrás, Funes entrará al cuadrilátero sin la claridad de favorito que tuvo hasta el 18 de enero. Si la pelea hubiera sido antes de aquel día, la mayoría de las apuestas se hubieran inclinado por el candidato del FMLN, quien en todos los sondeos aparecía con sobrada ventaja ante Rodrigo Ávila, candidato de Arena. La ventaja desapareció y cuando faltaban dos semanas de la elección, las apuestas se repartían muy parejas.

El FMLN perdió la ventaja después de un letargo producido por una victoria en las urnas que supo a derrota. Los efemelenistas ganaron más votos, más diputados y tres decenas de alcaldías más que las que habían obtenido en 2006, pero parecía derrotados. Arena, al contrario, se tomó una foto de familia triunfadora, pese a sacar casi 100 mil votos menos que el Frente en la competencia legislativa.  Perdió dos escaños legislativos, una treintena de alcaldías, pero supo vestir la derrota de victoria. El simbólico truinfo de Norman Quijano por la alcaldía de San Salvador encendió la maquinaria Arena y dejó aturdida a la maquinaria del FMLN.

Cuando el río efemelenista se revolvió, Funes salió de pesca y al cabo de 10 días lograba imponerse ante un partido incómodo que quería ponerle algunos frenos hasta antes de la elección municipal y legislativa. Pero la pérdida de San Salvador fue un triunfo para Funes en la medida en que él y su gente, el movimiento Amigos de Mauricio, habían pretendido vetar las pretensiones de reelección de Violeta Menjívar, y el partido no lo aceptó. La derrota de Menjívar fue victoria de Funes y el partido no tuvo más que retraerse.

Fue solo hasta después de casi dos meses de perdida la capital cuando la Comisión Política del Frente hizo público su apoyo a todas las decisiones del candidato, que comenzó a llevar la batuta de la campaña junto a sus Amigos y gente no partidaria.

El partido tuvo que tragarse las demostraciones de un candidato foráneo que quería evidenciar quién llevaba las riendas. Un día apareció como aliado del candidato Héctor Silva, ex alcalde de San Salvador tildado de traidor entre los efemelenistas luego de que en 2002 negociara, a espaldas del FMLN, una salida a la huelga médica que su partido respaldaba.

Después apareció María Isabel Rodríguez, a quien Guillermo Mata Bennett, miembro de la comisión política del partido y ex candidato a la vicepresidencia en 2004, acusó de intentar privatizar la Universidad de El Salvador, un señalamiento totalmente descalificador en la retórica efemelenista. Mata Bennett también había culpado en su momento a Silva de negociar con el ex presidente Flores el desmontaje de la huelga médica que el Frente quería mantener. Ahora, el médico es diputado electo por La Libertad, donde la dirigencia del partido metió su candidatura en contra de la voluntad del reformista Óscar Ortiz.

Estas apariciones fueron incómodas para el partido de izquierda no solo por su significado en el imaginario efemelenista, sino también porque el FMLN observa con preocupación cómo se están llenando algunos puestos que, en caso de triunfo, posiblemente terminen convirtiéndose en puestos de gabinete de gobierno. Silva y la ex rectora son parte del equipo de gobierno que diseñaría las políticas públicas para un posible gobierno de Funes.

Con ellos aparecen los disidentes efemelenistas Arnoldo Bernal, Héctor Córdova, Celina de Monterrosa e Ileana Rogel. Ahora están juntos en la campaña, cerca del candidato y todavía lejos de su ex partido. Los marginados por el partido se han convertido en valores agregados a los que antes rechazaba el FMLN.

Para integrar su equipo de gobierno, Funes ha estado reclutando a otros personajes que no han tenido militancia partidaria, como Héctor Dada, secretario general del partido Cambio Democrático; la jueza Aída Santos de Escobar o el banquero Carlos Cáceres, que se unen a los no efemelenistas Amigos de Mauricio.

En esta coyuntura, las dos partes han dejado claro que un eventual gabinete no será un gabinete de partido. Lo dijeron así tanto Funes como el gerente de campaña del partido, Roberto Lorenzana, quien declaró que sería un error vaciar el partido en puestos de gobierno. Fue también Roberto Lorenzana quien habló sobre aquel bache de 10 días que le valió a Funes ganar espacio.

El terreno ganado frente al partido pasó por la erosión de las posibilidades de ganar. Es decir, que una victoria del FMLN en la capital hubiera significado menos margen de maniobra para el candidato, pero posiblemente más certezas de cara al 15 de marzo. A más poder del candidato, menos posibilidades. El sacrifico por tomar el control de su campaña es la incertidumbre con la que llega a las urnas.

Desde un lugar conocido como “el estudio”, Funes y un experto brasileño en marketing político, Joao Santana, comandaron la última etapa de la campaña. Ahí concebían y producían los anuncios de propuestas y las respuestas a los spots publicitarios de Arena.

Simultáneamente, Funes se dio a la tarea de sumar cuanto pudiera de lo que podía haber en la sociedad. Logró fichar en las últimas semanas a los ex candidatos del PCN a la presidencia y a la vicepresidencia, quienes hicieron público su apoyo al postulado efemelenista el mismo día en que Funes presentó su equipo de gobierno.

Fue hasta principios de este mes cuando el candidato y el partido tuvieron una serie importante de reuniones en las que consensuaron revelar parte de su equipo de gobierno, pero por estrategia evitó presentarlos como futuros integrantes del gabinete: “Algunos de ellos pueden integrar el gabinete en caso de ganar”, dijo Funes durante la presentación el 4 de marzo.

Ese mismo día, la dirección del partido aclaró públicamente que Funes era quien tenía el control de nombrar a las personas para un posible gobierno: “Quiero expresarles que Mauricio Funes escogerá y elegirá su equipo de trabajo y contará, así como ha contado y seguirá contando, con el apoyo de esta dirección y de este partido, para que escoja su equipo de trabajo. Las especulaciones en torno a este tema, para esta dirección, no valen ni han valido nunca”, dijo el coordinador general efemelenista, Medardo González.

Una aclaración que la dirección del partido hizo faltando solo 11 días para que Funes subiera al ring, y después de meses de cuestionamientos propagandísticos de Arena sobre quién toma las decisiones en el cuartel del FMLN y sobre quién gobernaría en caso de que el electorado favorezca a Funes. A diferencia de lo que ocurría antes del 18 de enero, ahora Funes solo debe informar a la dirección del partido sus decisiones estratégicas. Antes eran colegiadas. “Claro que el partido ha estado en acuerdo en todas las decisiones y está de acuerdo con cómo lleva la campaña”, dice Roberto Lorenzana.

La flexibilidad para hacer alianzas con Cambio Democrático, con ex efemelenistas, con efederritas y hasta con pecenistas nació hasta hace poco, porque el partido ha estado confiado -según sus propias encuestas, dicen- en que bastará con  Funes para conseguir la victoria.

Publicado por Desconocido @ 8:59
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