
SAN SALVADOR.- En sintonía con la ola de gobiernos de izquierda que se instaló en buena parte de América latina en la última década, los salvadoreños optaron ayer por romper con la hegemonía de la derecha y abrirle las puertas del poder a un ex grupo guerrillero.
Con el 72,2% de los votos escrutados, el candidato del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), Mauricio Funes, obtenía anoche un respaldo del 51,6% del electorado contra el 48,4% de su rival, el derechista Rodrigo Avila. Los sondeos en boca de urna y las proyecciones de medios locales también lo daban como vencedor por una estrecha ventaja.
La victoria de Funes, un ex periodista y corresponsal de la CNN sin vínculos con el FMLN antes de ser elegido como su candidato, pondrá fin a 20 años consecutivos de gobiernos de la conservadora Alianza Republicana Nacionalista (Arena), cuyo candidato fue Avila.
Funes, que en sus programas de entrevistas criticaba duramente a Arena y denunciaba casos de corrupción, ha prometido cambios en la economía para mejorar la situación de más de la mitad de la población que está sumida en la pobreza.
Aun antes de conocer los resultados finales, militantes del FMLN salieron anoche a las calles de San Salvador para celebrar con fuegos artificiales, bocinazos y banderas.
Tras conocer los primeros resultados oficiales, el coordinador del FMLN, Medardo González, proclamó la victoria de Funes. "La tendencia es irreversible. Esta es la noche de la alegría", dijo, eufórico.
El nuevo presidente deberá lidiar con el impacto de la crisis económica global en el ya empobrecido El Salvador, que depende en gran medida de las remesas que envían a sus familiares los 2,3 millones de inmigrantes en Estados Unidos y que han comenzado a mermar a medida que más personas pierden sus empleos.
Además, deberá afrontar el azote de las temidas maras, pandillas juveniles ligadas al narcotráfico, en un país donde todavía no han cicatrizado las heridas de la guerra civil (1980-92), que se cobró 75.000 muertos y más de 7000 desaparecidos.
"El Salvador es un país en necesidad, es urgente un cambio", sintetizó ayer Nelson Hernández, un profesor de inglés de 49 años, mientras se preparaba para votar.
Los candidatos fueron a votar antes del mediodía, en una jornada electoral tranquila, con una participación de cerca del 60%. "Es a través del voto que se deciden el futuro y el fortalecimiento de la institucionalidad de El Salvador", dijo Funes, que denunció irregularidades.
Su rival, Avila, se había mostrado tranquilo y confiado al votar. "Lo importante es que hoy nadie deje de votar para defender nuestra democracia y nuestra libertad", indicó.
Los asesores de Avila, un ingeniero industrial de 44 años que fue director de la policía nacional en dos oportunidades, habían advertido que una victoria de la ex guerrilla significaría la instauración en el país del "socialismo del siglo XXI" que impulsa el presidente venezolano, Hugo Chávez.
El "lobo feroz"Ayer, en su programa dominical, Chávez dijo que los partidos de derecha en América latina están utilizando su imagen como "lobo feroz" durante las campañas electorales. "Hasta hoy jamás había tocado el tema de las elecciones en El Salvador, pero allá me tienen como candidato", bromeó Chávez durante su programa Aló, presidente . "Es una cosa absurda y estúpida de las derechas de este continente, que tratan de usarme a mí para meterles miedo a los pueblos", añadió (ver Pág. 5).
Funes, de 49 años, afirmó durante la campaña que no tiene vínculos con Chávez. Dijo dijo que su visión política se parece más a la del presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva.
Las elecciones de ayer fueron precedidas por un triunfo del FMLN en enero, en los comicios para diputados y alcaldes. El ex movimiento guerrillero, que se convirtió en partido político tras el fin de la guerra civil, había perdido elecciones presidenciales en tres ocasiones ante la derecha, que tenía el poder desde 1989. Los gobiernos de Arena han sido los aliados más fieles de Estados Unidos en la región.
De hecho, a pedido de Washington, el presidente saliente, Elías Antonio Saca, fue uno de los primeros en enviar tropas a Irak, a pesar de las críticas de la oposición.
Las elecciones se desarrollaron en un clima de gran polarización, bajo la sombra de 12 años de guerra civil. Los simpatizantes de la derecha manifestaron ayer su profundo temor por un triunfo de la ex guerrilla.
"Para nosotros que gane la izquierda no es nada grato. Trae recuerdos de la guerra. Hay dolor, hay heridas", dijo Kati Corado, administradora de empresas, de 30 años.
Desde temprano por la mañana en las calles de San Salvador podían verse camionetas, colectivos y taxis contratados por los partidos que llevaban personas a votar. Más de 4,3 millones de electores estaban convocados para sufragar, en comicios en los que por primera vez pudieron votar casi 40.000 salvadoreños residentes en Estados Unidos, en urnas especialmente instaladas en un estadio de la capital.
Agencias AFP, AP, DPA, EFE y Reuters