| 22.03.2009 | |
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Mauricio Funes afirma que es “un hombre de palabra” y que, como tal, cumplirá las promesas de campaña, sobre todo aquellas destinadas a mejorar las condiciones de vida de la población más pobre y marginada Redacción
Diario El Mundo El presidente electo, Mauricio Funes se encuentra en Brasil en una gira en la que ya se ha reunido con el mandatario de ese país, Lula da Silva, ha aprovechado para descansar y reunirse con su pequeño hijo Gabriel, quien estaba bajo el cuido de la familia de su esposa, Vanda Pignato, en la recta final de la campaña electoral. Desde allá, respondió estas preguntas de Diario El Mundo: Su discurso de unidad nacional de la noche de su elección parece haber tranquilizado a muchos después de una campaña agitada. Algunos están pidiendo otros signos visibles como el gabinete. ¿Qué tipo de gabinete podemos esperar? Un gabinete integrado por los mejores ciudadanos ciudadanas y que demuestren una clara vocación de servicio publico y un verdadero compromiso con los cambios que el pais demanda. No exigiré afiliación partidaria. Más importante que la militancia en el partido es la idoneidad requerida para el ejercicio del cargo. Mi gabinete no será un gabinete de partido. La pretensión del FMLN no es vaciarse en el gobierno. Mi gabinete será expresión de un ejercicio político incluyente y plural, donde caben no solo propuestas partidarias, sino también aquellas provenientes de la empresa privada, los colegios profesionales, las universidades, entre otros. Algunos críticos siguen diciendo que usted es una cosa y el Frente es otra. ¿Hay sintonía entre ambas partes? ¿Está el FMLN de acuerdo con sus planteamientos de cambio seguro y unidad nacional? ¿Se siente apoyado por ellos? Por supuesto. No existe ningún divorcio entre el FMLN y este servidor. La necesidad de formular un planteamiento de unidad no es voluntarista. Las circunstancias que vive el país lo exigen. Lo mismo ocurre con la idea del cambio. El FMLN, al igual que este servidor, creemos que el cambio que construiremos a partir del 1 de junio debe basarse en la estabilidad macroeconómica y la gobernabilidad democrática. Del mismo modo como el FMLN apoyó mi candidatura, apoyará ahora mi ejercicio presidencial. Esta semana se reveló una importante caída en la recaudación fiscal e incluso en las remesas. Da la impresión que las arcas del Estado se están secando rápidamente. ¿Qué medidas urgentes tomaría ante esta realidad? Efectivamente, durante los últimos meses la situación fiscal se ha deteriorado, la carga tributaria disminuyó y los ingresos tributarios se redujeron el mes de enero como resultado de la menor actividad económica. Hoy más que nunca tenemos que utilizar mejor los escasos recursos públicos disponibles y tratar de elevar los ingresos fiscales mediante un combate frontal a la evasión, la elusión, el contrabando y la corrupción. Por ello he dado instrucciones a los miembros de mi equipo de gobierno, que están trabajando en la elaboración de propuestas de políticas públicas para que realicen un estudio exhaustivo sobre el estado real de las finanzas públicas, incluyendo el nivel de ejecución presupuestaria, la política de subsidios, las posibilidades de redistribuir recursos exigentes hacia nuevas prioridades, los márgenes de endeudamiento externo y, por supuesto, la realización de proyecciones realistas de los ingresos en función del crecimiento económico esperado para el 2009, según organismos internacionales podría ser incluso negativo, con base en este estudio. En los próximos días daré a conocer algunas medidas dirigidas a lidiar con el problema fiscal. Usted ha mencionado lo del pacto fiscal, pero da la impresión que la crisis no lo dejará esperar ese pacto... Al contrario, dada la gravedad de la situación fiscal, hoy más que nunca la sociedad salvadoreña necesita ponerse de acuerdo sobre el origen, monto, destino y fiscalización de los recursos públicos. Si los recursos son escasos, tenemos que definir juntos las prioridades del gasto y de la inversión, la forma cómo financiaremos tales erogaciones y los mecanismos de control y fiscalización de dichos recursos. Recuerde que durante la campaña electoral yo propuse una estrategia fiscal que incluía dos pilares: un programa fiscal de emergencia y el desa-rrollo de un proceso de pacto fiscal. A lo que nos obliga la crisis es a actuar rápidamente en los dos componentes y así lo haremos. ¿No cree que la reducción de la recaudación provocará dificultades en cumplir sus promesas de campaña? No estamos ante el panorama ideal, pero eso no significa que no podamos cumplir nuestras ofertas. De hecho, una de ellas como lo comentaba antes, tiene que ver con el enfrentamiento de la crisis fiscal. El Programa Anticrisis que propuse durante la campaña busca implementar un conjunto de medidas que reduzcan la vulnerabilidad de la economía y que a la vez le permitan a los salvadoreños mejorar su situación. Ahora bien, el cumplimiento de las promesas de campaña no solo tiene que ver con la disponibilidad de recursos, sino también y fundamentalmente con la existencia de voluntad política para cumplir lo prometido. Soy un hombre de palabra y cumpliré las promesas de campaña, sobre todo aquellos que tienen como objetivo mejorar las condiciones de vida de la población más pobre y marginada. Las restricciones fiscales, sin duda, condicionarán los tiempos y la forma de implementación de las políticas que emprenda, pero no serán un obstáculo insuperable. Particularmente, por ejemplo, su promesa de subir la Red Solidaria a $50. ¿No cree que esa promesa puede enfrentar grandes problemas por falta de dinero? Ya di instrucciones a los equipos técnicos para que elaboren una propuesta de implementación de esa promesa, comenzando con los municipios que presentan altos niveles de pobreza extrema y dando prioridad a las familias más vulnerables. Además, en el primer año de mi gobierno introduciremos el programa Red Solidaria en las ciudades para beneficiar a las comunidades que viven en asentamientos urbanos precarios. Ya están los recursos para iniciarlo y existen ofertas concretas por parte de la comunidad internacional para financiarlo. Para tal efecto, he tomado contacto con especialistas en programas de combate a la pobreza acá en Brasil. De hecho, una de mis primeras aproximaciones ha sido con el Arquitecto Joao Filgueira Lima, experto en tecnología y construcción de infraestructura social dirigida a familias pobres en los Estados de Rio de Janeiro y Bahia. Usted ha mencionado que su referente es el presidente Luiz Inácio “Lula” da Silva, de Brasil. Una de las medidas más elogiadas sobre el mandatario brasileño es que preservó los logros macroeconómicos de la reforma liberal de Fernando Henrique Cardos,o mientras se enfocaba al mismo tiempo en atender la pobreza extrema. ¿Seguiría usted ese camino? El éxito mayor del presidente Lula es haber combinado estabilidad macroeconómica con una agresiva y coherente política social que le ha permitido sacar de la pobreza a más de 23 millones de brasileños. ¿De qué sirve alcanzar altas tasas de crecimiento si la economía familiar continúa estancada? El Presidente Lula demostró que se puede hacer un gobierno de izquierda que empuje banderas sociales al mismo tiempo de manejar las finanzas públicas en forma responsable. Es ese el camino que deseo seguir. Por supuesto, ajustado a nuestra realidad. ¿Le dio algún consejo Lula sobre su presidencia? Sí, fortalecer la Banca de Fomento y no descansar hasta mejorar las condiciones de vida de los más pobres. Sé que muchos presidentes le han llamado para felicitarlo. ¿Ha tenido ofertas específicas de cooperación de alguno de ellos? Además del Presidente Lula, el Presidente Obama me dijo que esperaba tener un encuentro directo conmigo en La Cumbre de Las Américas para analizar la agenda hemisférica, en especial, los temas que son de interés común como la pobreza, el crecimiento de la economía y la delincuencia. A través de su Secretaria de Estado, la señora Clinton, el Presidente Obama también comprometió su voluntad de continuar y reforzar los programas de cooperación y asistencia financiera. Sé que usted ya ha respondido esto antes, pero quiero insistir en los temores que hubo durante la campaña de un posible alineamiento de su gobierno con Hugo Chávez y su forma de hacer las cosas, ¿qué tiene que decir a esos temores y a esa campaña ahora como presidente electo? No tengo por qué alinearme al Presidente Chávez ni a ningún otro gobierno del mundo. Mi obligación es responderle a los salvadoreños, incluso a los que no votaron por mí. Este año se tiene que elegir un nuevo fiscal y cinco magistrados a la Corte Suprema de Justicia. ¿Asumirá este tema como tarea suya o lo dejará en manos de su partido? ¿Cuál es el perfil que usted ve en esos futuros funcionarios? Esta es una decisión del FMLN, que es el que ganó una importante representación en la Asamblea Legislativa. Aspiraría, no obstante, que tanto al Ministerio Público como al Órgano Judicial lleguen los ciudadanos idóneos para mejorar el sistema de justicia en el país. Esta semana hubo días de 16 homicidios en el país. ¿Qué podemos esperar de las políticas del presidente Funes para seguridad pública y combatir este flagelo de los homicidios y la criminalidad? Dos esfuerzos que no son excluyentes: modernizar a la Policía y mejorar su capacidad de investigación del delito. Al tiempo que se empujará una verdadera política de prevención de la delincuencia, poniendo mas énfasis en lo social, sobre todo en la educación. Yo anuncié un mayor esfuerzo de coordinación con las iglesias en el país, a fin de trabajar en la reconstrucción del tejido social. Hay una experiencia acumulada en este sentido por parte de las iglesias que debemos aprovechar y potenciar, especialmente en el terreno de la reinserción social de jóvenes en conflicto con la ley. ¿Qué tipo de oposición quiere en ARENA? Como lo ha anunciado su presidente (Rodrigo Ávila): constructiva y fiscalizadora. Usted ha mencionado las llamadas del presidente Saca después de los resultados electorales y luego él dijo que tomaba la mano que usted le ofrecía. ¿Ha tenido más comunicación con el presidente Saca y muestras de un futuro entendimiento? Solo por telefono. Estoy a la espera de una reunión a mi regreso de Brasil que seguramente deberá realizarse en Casa Presidencial. Y confío en su buena voluntad y disposicion para garantizar una transicion democrática y sin traumatismos. ¿Se siente cómodo con el presidente Saca como interlocutor de la oposición? Esa decisión es de ARENA. No soy yo quien deba imponerle a ARENA quién será su interlocutor. Hasta ahora, la relación con el Presidente Saca ha sido expedita. No podía ser de otra forma: el es el Presidente en funciones y yo el entrante. Una última pregunta: Muchos periodistas nos preguntamos ¿cómo será su relación con los medios ahora que es presidente, sobre todo que hasta hace unos meses usted era un colega nuestro. ¿Dará entrevistas? ¿Tendrá conferencias de prensa periódicas? ¿Dará declaraciones al final de los eventos a los que asista? ¿tendrá un vocero o será usted mismo el principal vocero de su gobierno? Será una relación fluida y de mucho respeto al trabajo que realizan los periodistas. Concederé entrevistas en función de la disposición de tiempo con la que cuente. No acudiré a voceros y acostumbraré a organizar conferencias frecuentes para asuntos de interés público. Cuando sea necesario, ofreceré declaraciones al final de los eventos. |