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El presidente electo puso pie este martes en Casa Presidencial. Ahí le recibió el mandatario saliente. Entre fotos, sonrisas y declaraciones vagas, Funes y Saca acordaron la creación de una comisión de transición.
Por Rodrigo Baires Quezada / Foto de Mauro Arias

Mauricio Funes sonríe. Es una mueca torcida y neutra que se dibuja en su cara y que denota buen humor. El presidente electo de El Salvador parece estar contento. Frente a él, el presidente Antonio Saca le da la bienvenida a Casa Presidencial. Es la primera reunión formal entre ambos, el punto de partida para un proceso de transición que terminará con la toma de posesión el próximo 1 de junio.
Minutos atrás, al frente de la escalinata oriente de Casa Presidencial, el primer mandatario se arreglaba su corbata color salmón mientras los encargados de comunicaciones, prensa y protocolo ajustaban los últimos detalles, ordenaban a los periodistas y despejaban la calle de acceso al parqueo interno. “Funes llega de un minuto a otro”, dijeron. Los fotógrafos y camarógrafos se pusieron en guardia. Los periodistas y reporteros poco o nada pintaban en la escena.
Una Land Cruiser dorada se parquea en frente. Saca sonríe, baja las gradas y se queda a media calle. Francisco Merino, de protocolo de Casa Presidencial, se apresura a abrir la puerta del pasajero en el mismo momento en que Funes se baja del lado del conductor; medio dibuja su sonrisa y, mano alzada, saluda a los periodistas.
“Solo conocía Casa Presidencial como periodista”, dirá Mauricio Funes horas después. Este martes, el ex comunicador entra como presidente electo de la República. Su séquito lo componen cuatro carros polarizados con sirenas azules en el techo, cuatro agentes motorizados –tres adelante y uno cerrando la comitiva-, siete guardaespaldas y otro tanto de colaboradores. De sus hombres de confianza, los que le acompañaron durante toda la campaña electoral, solo David Rivas, su encargado de prensa.
Es el momento de las imágenes. Un apretón de manos y un medio abrazo de lado con palmadas en la espalda, un saludo cortés aunque pinta a que es de los obligados. Click, click, click. Otro apretón de manos con el escudo nacional de fondo. Click, click, click. Unos segundos de frente, viendo a la tarima de prensa. Click, click, click. Saca rompe el protocolo: “¡Sáquenla (la foto) bonita!”, grita. Ambos se pierden tras una puerta.
La fotografía de este martes no era la primera, pero sí la “oficial”. La primera adornaba los matutinos del día: Saca y Funes con todo y padrino, el vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden, durante una reunión preparatoria a la Cumbre de las Américas realizada el lunes en San José, Costa Rica.
“Los fotógrafos y camarógrafos entrarán en grupos a tomar fotos al interior de la oficina donde se realizará la reunión... Acceso a periodistas y reporteros no habrá”, habían dicho las encargadas de prensa. “¿Habrá preguntas?”, cuestionamos. “No, no nos han dicho que las haya”, responden. Por eso los primeros corren para agarrar puesto; los segundos, caminan a la espera de las declaraciones finales.
Es tiempo de imágenes. Las mismas imágenes. Lo único que cambia es la escenografía: dos sillas dispuestas lado a lado, una mesa de centro con los periódicos del día y un retrato del escritor Alberto Masferrer al fondo. Pero la fotografía es la misma: el apretón de manos; los presidentes, el saliente y el entrante, hablando animosamente; ambos parados con la mirada hacia el frente. Todo posado, todo bajo las reglas del protocolo.
Son las 9:40 de la mañana, 12 minutos desde que Funes llegó a Casa Presidencial. El último fotógrafo deja la oficina y la reunión inicia formalmente. Adentro, sólo Saca y Funes. Nada de equipos de apoyo o de asesores. Serían tres horas de espera para los medios de comunicación, para todo el cuerpo de protocolo y prensa, y para los miembros de la seguridad del presidente, el entrante –con guayaberas celestes- y el saliente –con su saco negro, corbata y pin con el escudo nacional-, sudando la gota gorda bajo los 33 grados celsius de la mañana.
¿Qué se habló en las tres horas de reunión? Nadie lo supo al detalle. A la hora de las declaraciones, Saca, a la izquierda de los periodistas, y Funes, a la derecha, hablan de generalidades nada más. “El presidente electo y el presidente en funciones hemos tenido una amplia y cordial reunión en la que hemos abordado una variedad de temas”, dice Saca. “Estamos aquí para tener una primera reunión, que ha sido muy cordial y amplia, en la que hemos visto temas muy generales”, secunda Funes.
Lo primero que anuncian no es nuevo: se creará una comisión de transición conformada por sendas comisiones de transición del gobierno saliente y entrante. Del lado de Saca, desde la semana pasada se adelantó que estaría encabezada por Eduardo Ayala Grimaldi, secretario técnico de la presidencia; del lado de Funes, se tomaría los días que sean necesarios para nombrar a las personas que la integrarán. Pero el presidente entrante reitera que las personas nombradas no necesariamente serán parte de su gabinete de gobierno.
Lo realmente novedoso es la creación de una comisión interna a la de transición, una subcomisión dice Saca, para tratar el tema económico, misma que sacaría recomendaciones de medidas a tomar de manera inmediata después de una consulta abierta. Además, anuncian que los únicos voceros oficiales que podrán dar declaraciones del proceso de transición serán ellos mismos: Funes y Saca. “No creo que sea difícil hablar con el presidente Saca o hablar conmigo”, dice Funes. “El presidente electo es un comunicador, al igual que este servidor, y en esta función pública hemos sido totalmente abiertos y cristalinos”, secunda el primer mandatario. Los periodistas intercambian miradas y guardan un silencio cómplice.
Llega el momento de las preguntas y respuestas, un espacio que se abre cuando Saca decide romper de nuevo con el protocolo sin importar que no esté en la agenda de su gente de prensa. Las mismas respuestas en torno a frases claves: “Una transición ordenada y armoniosa”; “seguridad laboral para los funcionarios públicos”; “estabilidad y madurez política de los dos grandes partidos del país”. Sonrisas, cordialidad y más fotos segundos antes de que Funes y su séquito se marchen con sirenas abiertas. Ha iniciado la transición.
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