martes, 14 de abril de 2009

  

Por Guillermo Galván Bonilla (*)

Se requiere que todos estos esfuerzos sean fortalecidos y coordinados en función de que la población solvente la crisis, pero sobre todo, para impulsar el desarrollo de la Zona Norte

SAN SALVADOR - Está claro que la crisis golpea más a quien tiene menos posibilidades de defenderse. En municipios del interior del país, la población empieza a sentir el golpe de la crisis; de no encontrar formas efectivas de enfrentarla le vienen tiempos más difíciles. ¿De qué pueden echar mano los más vulnerables?

Buena parte de esta población enfrenta la disminución de las remesas. La mayoría padece los precios de los productos que necesitan para producir, comer o aliviar sus problemas de salud, que después del alza ya no bajaron a su nivel anterior. No es lo mismo que suban los precios para alguien con margen para absorber aumentos, que para alguien que esto le implica dejar de comprar u obtener algo vital para su subsistencia, sobre todo, para sectores de población que no tienen trabajo remunerado permanente y que no reciben remesas.

Remesas en picada

Muchos municipios del interior son expulsores de población. En la zona norte del país muchas personas deciden dejar su territorio en busca de mejorar su calidad de vida, pero también para reunirse con su familia o atraídos por otra cultura con la que ha entrado en mayor contacto; la emigración ahora ya no solo es por razones económicas.

En varias regiones de esta zona muchos hogares cuentan con algún familiar que le envía remesas. Pero éstas han dejado de ser constantes y crecientes, ahora están a la baja. Se constata que algunas familias reciben la mitad o la tercera parte, en otros casos se han vuelto irregulares al interrumpirse por varios meses; y hay casos que en forma definitiva. Claro está que quienes han recibido o reciben remesas, aunque ahora menos, están en mejores condiciones que quienes no reciben.

En el año 2006 el país recibió $3,470 millones en remesas, aumentaron $640 millones en relación con el total del año 2005, lo cual representa un crecimiento de más del 22%.

Pero en 2007 fueron $3,695 millones, hubo incremento pero fue menor, de $225 millones, con lo cual se ve que las remesas solo crecieron el 6.5%; y en el 2008 llegaron a $3,787 millones, aumentando sólo $92 millones. Apenas crecieron el 2.5%.

Esa tendencia a disminuir mostrada desde octubre de 2008, indica que en el 2009 en vez de incrementar se van a reducir. Ya en enero decrecieron en un 8.4%.

Esta situación golpea la economía familiar de mucha gente y las perspectivas no indican que habrá una pronta recuperación. Nadie predice con certeza cuándo durante el otro año empezará a recuperarse la economía de Estados Unidos. Para mientras la remesa estará afectada, el momento de su recuperación también es incierto.

Por su parte, el Banco Central de Reserva (BCR) reconoce una desaceleración económica importante desde los últimos meses de 2008 y luego de revisar las cifras de la economía del país en el primer trimestre 2009, podría anunciar que el país ha entrado en recesión. Esto repercutirá en la zona a través del desempleo.

Red Solidaria: un poquito más

En este marco hay que analizar el aporte que algunos programas pueden brindar.  Red Solidaria, que debería pasar de programa presidencial a ser programa de país, enmarcado en una política de Estado, debe garantizar una respuesta de mejor calidad a la demanda incrementada de los servicios de salud y educación, por el hecho que más familias pobres acuden sistemáticamente a las unidades de salud y llevan a sus hijos e hijas en la escuela, para cumplir con su compromiso por recibir un bono familiar de $15 ó $20 mensuales. Este bono se entrega bimensualmente por lo que suma $30 ó $40 dólares.

Esta transferencia de dinero a las familias que apoya Red Solidaria solo busca generar y afianzar este compromiso familiar. Este es el carácter del bono, no busca resolver toda la necesidad económica de la familia. 

Pero un aumento razonable al bono familiar que no trastocara las finanzas públicas, ni que cambiara su carácter, podría ayudar ante el impacto de la crisis. Si éste, en vez de $40 bimensuales, fuera de $50, monto que se escuchó como promesa de campaña para compensar la caída en las remesas, sería un incremento de $5 dólares mensuales al actual bono, que significaría el 25% para quien recibe $20 mensuales.

Pero si de lo que se hablaba en campaña era de subir el bono a $50 mensuales sería un aumento de $30 dólares (el 150%) para quienes reciben $20 al mes, lo cual impondría una obligación al Estado imposible de sostener.

Lo que urge implementar con más celeridad en todos los municipios dentro de Red Solidaria es el componente productivo, que podría sostener y fortalecer la economía familiar de una parte importante de beneficiarios.

Proyectos productivos familiares garantizarían que su producción y alimentación no decaiga y se diversifique. Podrían mejorar la dieta familiar que ayudaría a combatir la desnutrición, ya que el chequeo sistemático en la unidad de salud solo puede detectarla y atender casos extremos. Además, habría que estudiar si brindar sistemática y masivamente dosis de vitamina A, a los niños y niñas en sus primeros años de edad, permitiría un combate más efectivo contra la desnutrición, como sugieren especialistas que discuten el problema de pobreza en Latinoamérica.

Además, es necesario hacer una revisión de las familias que reciben todos los beneficios de Red Solidaria, que ayude a definir si todas necesitan ser beneficiadas de la misma forma. Esto permitiría focalizar el apoyo en las familias más necesitadas y ampliar la cobertura a otros municipios. El contacto directo y el conocimiento de la situación socioeconómica familiar que tiene y puede constatar Red Solidaria con estas familias, es la mejor información disponible para redefinir a quién se le debe dar bono y la cantidad de éste.

La zona norte concentra 53 municipios de los 100 considerados en pobreza extrema severa y alta, según el mapa de pobreza del país, o de los 94 municipios considerados como parte de esta zona en el programa Fomilenio. Red Solidaria no cubre las familias en pobreza extrema en los municipios restantes de la zona.

Fomilenio:  los obstáculos por resolver

Este programa de 5 años que finaliza en 2012, es otra oportunidad para solventar la crisis, pero además, contribuye a superar pobreza mediante crecimiento económico, proyectando desarrollo en la franja norte del país, a diferencia de Red Solidaria que es un programa social que está paliando las condiciones de pobreza de quienes están más afectados.

Sus proyectos de conectividad vial que atraviesan la zona, como la carretera del Norte, otras calles que conectarán con ésta y los de infraestructura básica y comunitaria en municipios, significan una inversión aproximada de $300 millones.

Pero Fomilenio es algo más que una calle. También impulsa una inversión importante en educación y desarrollo productivo, de más de $100 millones, aproximadamente, que aumentará y diversificará la producción agropecuaria, agroindustrial, artesanal y el desarrollo turístico.

La conectividad vial representa el 51% de la donación de $461 millones otorgada por la Corporación del Reto del Milenio (MCC) de Estados Unidos. La infraestructura en agua, saneamiento, electrificación rural y comunitaria, la educación y el desarrollo productivo, son el 40% del total.

Esta inversión, mejorará la calidad de vida y las condiciones para impulsar desarrollo, además, generará una cantidad creciente de empleo en esta zona durante los próximos 3 años, a partir de mediados de este año.

Sin embargo, Fomilenio tiene sus límites. Su impacto más directo para superar la pobreza llegará a 150,000 personas de 850,000 que viven en esta zona; y, por ejemplo, solo podrá fortalecer integralmente a 20 institutos de educación media de un total de 75 que hay en los 94 municipios de la zona, lo que implica un reto para el Ministerio de Educación de fortalecer los 55 institutos restantes.

Existen también otros proyectos en ejecución que realizan instituciones gubernamentales y no gubernamentales, que contribuyen a sumar esfuerzos en la zona norte. Sin embargo, con los aportes de Red Solidaria, Fomilenio y estos proyectos particulares, no se alcanza a superar la pobreza en esta zona.

Se requiere que todos estos esfuerzos sean fortalecidos y coordinados en función de que la población solvente la crisis, pero sobre todo, para impulsar el desarrollo de la zona norte, apoyar procesos y planes de desarrollo de regiones o microrregiones y municipios, detectar cuáles están siendo menos favorecidos, fortalecer la institucionalidad local que asuma y garantice sostenibilidad en estos procesos.

Lo que se debe buscar es potenciar el desarrollo local en el territorio nacional, que lleva a tener que definir, aparte de los recursos, la regionalización y descentralización del país.

(*) Analista y colaborador de ContraPunto


Publicado por Desconocido @ 19:02
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