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Los dirigentes del FMLN y el presidente electo han aceptado en público sus diferencias. Las tensiones e incomodidades se basan en la incertidumbre que tiene el partido de la conformación del gabinete y cómo estará el Frente representado. La renuncia de Roberto Lorenzana y las reflexiones de un respetado efemelenista expresan un temor: que Funes se vea seducido por “la derecha”.
Por Sergio Arauz
A finales de abril, el diputado efemelenista Roberto Lorenzana hizo pública su carta de renuncia al equipo de gobierno de Mauricio Funes. Lorenzana, gerente de campaña y uno de los aliados más cercanos a Funes durante todo el camino hacia el 15 de marzo, explicó los motivos de su renuncia en un párrafo, en el que dice que quiere centrar sus esfuerzos en la Asamblea Legislativa. Sin embargo, le antecede una especie de reclamo: “He intentado varias veces comunicarme vía telefónica con usted, pero no me ha sido posible, por lo que opté por escribirle esta pequeña carta...”.
Dos días antes de renunciar, el directivo de Asamblea Legislativa explicó a este periódico una serie de escenarios que su partido estaba dibujando de cara a la toma de gobierno y la próxima legislatura. Una de ellas parece una especie de advertencia o consejo para Funes: “Arena quiere separar a Mauricio del partido, Arena quiere que Mauricio desplace a la dirección”.
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Los temores de Santa Cruz
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“El partido debe esforzarse por jugar el papel de garante de los cambios ofrecidos al pueblo. La experiencia histórica nos ha enseñado que si no colocamos los cuadros idóneos en materia de lealtad política y rodeada con personal técnico de apoyo, no habrá garantías por muy buenas declaraciones y elocuentes discursos, para ejecutar los cambios e impedir los malos manejos de los recursos con fines de grupos o personales”
“El Partido tiene que trazar las nuevas orientaciones estratégicas y tácticas para gobernar, para ganar al pueblo y convertirlo en el factor dominante y decisivo para incidir en la ejecución del Programa de Gobierno, superar la crisis y cumplir con los principales compromisos con la población. Los retos son muy difíciles y complejos. Sobre todo porque además de no contar con recursos materiales, financieros y económicos suficientes, tendrá que resolver las fuertes presiones políticas de los adversarios y enemigos.” |
La semana pasada, la diferencias entre Funes y la dirigencia del FMLN se hicieron más visibles. Las admitieron en público y en privado tanto el presidente electo como el coordinador general del partido.
A las palabras de Lorenzana se suma una larga carta o reflexión de una efemelenista muy respetado al interior del partido que también hace público el temor a que “la derecha” le dispute hasta el mismo presidente al FMLN.
Se llama Domingo Santacruz Castro, es presidente del Tribunal de Ética de FMLN, y miembro Instituto Schafik Hándal, El Salvador. Este pública una carta llamada: “Primeras valoraciones sobre las elecciones del 18 de enero y del 15 de marzo del 2009, sus impactos en el grupo neoliberal y en sus fuerzas aliadas”
“No será nada extraño escuchar de ellos (de gente de derecha y Arena) algunas frases empalagosas y de acercamiento a funcionarios del gobierno y hasta de tratar de disputarnos al mismo Presidente, rodearlo con gente más o menos confiable o asimilable por ellos y por esa vía bloquear los esfuerzos del mismo para impedir la transición hacia los cambios(...)Por ello es de suma importancia que se logre un buen acuerdo o pacto político sobre el mejor manejo de posibles diferencias entre el Presidente y el Partido. Hay sobrada experiencia en este tipo de acuerdos.”
Santacruz dice en su escrito de 5,443 palabras que el partido debe definir una estrategia y las tácticas de cara a la transformación de FMLN en partido de gobierno. También aclara que las diferencias entre partido y presidente no necesariamente deben mantenerse ocultas: “No se debe pensar solo en los intereses de los aliados y aceptar en aras de la unidad, sacrificar los intereses de la inmensa mayoría de los y las militantes y amigos que están siempre dispuestos a darlo todo por el proyecto popular”, dice el efemelenista.
Su reflexión se hizo pública justo después de que Medardo González y Funes comenzaron una discusión por la conformación del próximo gabinete. De hecho, las diferencias comenzaron a salir a la luz pública esta semana en la que el González dijo a una entrevista de Telecorporación Salvadoreña que había diferencias entre el partido y el presidente electo. “Creo que las diferencias con Funes debemos de tratar de ventilarlas en la mesa de nosotros, porque diferencias hay, la cuestión es cómo las administramos”, declaró González.
Antes de irse a una reunión con el coordinador general, el jueves 7 de mayo pasado, Funes aceptó que había diferencias, pero matizó que no eran de fondo: “no son diferencias de fondo, sino de forma, de la velocidad en que se debe de llevar la transformación,”dijo.
Esa noche sostuvo una larga reunión en la que González le entregó un listado de 25 efemelenistas que podrían integrar el gabinete. El listado aún no es público y Funes declaró a una agencia de prensa que ventilar el asunto entorpecería el proceso.
El FMLN mantiene aún que no tiene intención de vaciarse en el ejecutivo, pero González también aclaró en la entrevista televisiva que no pueden quedar invisibilizados. Al interior del equipo de cerca de 20 personas que se reúne y planifica con el presidente electo, ninguno tiene certeza de qué papel jugará o el rol que podría desempeñar en caso de que sean llamados a ocupar un cargo público.
En esta complicada búsqueda de un equilibrio para el próximo gabinete, el vicepresidente electo, Salvador Sánchez Cerén, ya había adelantado a finales de marzo: “La última resolución de la Comisión Política, que la dio a conocer Medardo, en la que dice que es Mauricio Funes quien nombrará a su gabinete y nosotros vamos a colaborar con él, esa es la visión de un partido que ha analizado la experiencia de otros países en donde es equivocado que los partidos se fusionen con el gobierno. El gobierno es un gobierno para todos los salvadoreños, el partido es un partido que representa los intereses de un sector de la sociedad. Por lo tanto, debe darle al gobierno la posibilidad de representación de toda la sociedad”.
Un mes después, el mismo Sánchez Cerén habló en Radio Cadena Mi Gente y acusó a “la derecha” de cercarlos y pretender “separar al partido de Mauricio Funes y aislar a la dirigencia”.
Las consecuencias del silencio
El presidente electo ha montado su despacho en la primera planta del Hotel Princess. Ahí tienen sus oficinas los miembros del equipo de transición y del equipo de gobierno. Solo ellos tienen acceso al piso donde Funes y su equipo planifican la toma de posesión del Ejecutivo.
El 14 de abril de 2009 el presidente electo nombró a su equipo de transición. Héctor Silva estaba fuera del país. En su ausencia, alguien expresó que el ex alcalde estaba descontento por la forma en que el presidente electo había desautorizado declaraciones que él había vertido a La Prensa Gráfica sobre las políticas públicas en el área de Salud.
Días antes, Funes había advertido que sólo él estaba autorizado a hablar a nombre del equipo de gobierno, y pidió a su equipo silencio ante los medios. Muchos integrantes de su equipo estaban molestos. Héctor Dada Hirezi preguntó cuánto tiempo iba a durar esa medida. Funes explicó que no eran desautorizaciones, que lo que quería era evitar un desgaste antes de tiempo a decisiones que aún no se han tomado sobre políticas públicas. Ante los casi 20 miembros, Funes respondió que no se trataba de una prohibición de hablar, solo pidió tiempo.
Las integrantes de la mesa quedaron conformes con la decisión. En la mesa estaban sentados los aliados de Funes no efemelenistas y los miembros del partido. Ese día, empezó una especie de competencia de talentos en algunas mesas de trabajo.
Los no efemelenistas especulaban sobre la ausencia de Héctor Silva, algunos pensaron que había renunciado. “Es que le hicieron una campaña en el Colegio Médico, Memo Mata fue”, comentó a este medio un miembro de la mesa. La frase hace referencia a una supuesta campaña de desprestigio en contra de Silva montada por el diputado por San Salvador y ex candidato a la vicepresidencia por el FMLN, Guillermo Mata Benett.
La jueza Aída Santos de Escobar y el efemelenista Manuel Melgar disputaban el liderazgo de la mesa de Seguridad. La jueza fue nombrada coordinadora del equipo, pero estaba siendo excluida de reuniones sostenidas por Melgar y otros miembros de la mesa.
Una de las reuniones se realizó el lunes 13 de abril para preparar el trabajo de políticas públicas que había pedido el presidente electo. A la cita asistieron Jaime Martínez, miembro de la mesa de Diálogo Social Abierto y abogado de FESPAD; Manuel Melgar; el diputado Benito Lara y otros miembros del área de Seguridad. A la coordinadora de la mesa no la convocaron, pero llegó a esa reunión porque se enteró por terceras personas.
A oídos de Funes llegaron quejas de que algunos efemelenistas habían estado adjudicándose responsabilidades que él no había ordenado. “A veces por ejemplo, se siente alguna incomodidad cuando alguien quiere abanderar las presentaciones. Eso pasa entre Manuel y la Jueza”, dice una persona que ha estado presente en diferentes mesas.
Ese día Funes nombró a los miembros de comisión de transición: Alex Segovia y el diputado Gerson Martínez, encargados del área económica y financiera; la ex Rectora de la Universidad de El Salvador, María Isabel Rodríguez, responsable del área social; el diputado Manuel Melgar en Seguridad Pública; Hato Hasbún coordina el trabajo en materia de reforma y modernización del Estado; y el diputado Hugo Martínez en Relaciones Exteriores y cooperación internacional. Cada uno de ellos tiene un despacho en la primera planta del hotel y recibe delegaciones de invitados.
Desde que ganó las elecciones, Funes mantiene conversaciones telefónicas con el coordinador general del partido, Medardo González; con el vicepresidente electo, Salvador Sánchez Cerén y con José Luis Merino, conocido como Ramiro Vásquez. “Casi todos los días platican, no es cierto eso que no contesta el teléfono. Hasta donde yo veo se llevan bien”, dice uno de los amigos del candidato.
Pero a pesar de las llamadas, partido y presidente electo mantienen distancias. Son dos partes de un triunfo electoral, no una sola entidad. El jueves de la semana pasada, Funes se reunió con el Coordinador General del Frente, Medardo González. Hablaron de la presencia del FMLN en el gobierno que toma posesión el 1 de junio. No trascendieron detalles de la reunión, pero González dijo sentirse tranquilo. “No hemos hablado de nombres”. Tampoco de cuotas. “Estamos en esta búsqueda con mucha madurez para encontrar puntos de entendimiento, para que el primero de junio celebremos con un sabor a chocolate y no con dobles sabores”, dijo el coordinador a El Mundo. “Hemos tenido reuniones con Mauricio en las que estamos, precisamente, afinando las cosas. Diferencias como las que decía, pues todo mundo las tiene”.
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