El nuevo Presidente de El Salvador anunció un plan anticrisis y restableció las relaciones con Cuba.
EFE/AFP
SAN SALVADOR/EL SALVADOR
El ex periodista Mauricio Funes asumió ayer como el primer presidente de izquierda en la historia de El Salvador con la promesa de que el cambio ha llegado, el anuncio del restablecimiento de relaciones con Cuba y la promesa de crear 100.000 puestos de trabajo en 18 meses.
Con la sonora ausencia de los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez; Nicaragua, Daniel Ortega, y Bolivia, Evo Morales, en su discurso de investidura Funes sumó ayer a El Salvador a la nómina de países latinoamericanos con Ejecutivos de izquierda.
Lo hizo tras cuatro lustros de gobierno ininterrumpido de la conservadora Alianza Republicana Nacionalista (Arena) y 17 años después de la firma de los acuerdos de paz que pusieron punto final a la guerra que desangró a este país de 5,7 millones de habitantes entre 1980 y 1992.
En su primer discurso como presidente prometió que su gobierno estará marcado por la “sensatez y la honradez” y anunció el lanzamiento de un “plan global anticrisis”, un conjunto de medidas de cariz social, entre ellas la creación en los próximos 18 meses de 100.000 puestos de trabajo, para “estabilizar la economía y minimizar las consecuencias sociales”. Además, la puesta en marcha de un plan para la mejora de 25.000 viviendas urbanas y soluciones en ese terreno en municipios con condiciones de pobreza severa.
Funes anunció, además, el “restablecimiento inmediato” de las relaciones diplomáticas, comerciales y culturales con Cuba, que se habían roto hace 50 años y se comprometió a renovar nuestras relaciones” con Estados Unidos, al que “históricamente estamos ligados por muchos vínculos, en particular por la presencia de millones de nuestros compatriotas que ahí viven, ahí trabajan, ahí construyen sus sueños”.
El Presidente subrayó que el cambio en el país más pequeño de Centroamérica “comienza ahora” y llamó a construir una nueva nación “sin odio ni resentimiento”.
No por ello, el candidato del FMLN, vencedor de los comicios presidenciales del pasado 15 de marzo, dejó de responsabilizar a la “élite dirigente que estuvo hasta hoy en el poder” de la crítica situación económica que vive el país.
Ante los Príncipes de Asturias, una decena de presidentes latinoamericanos y representantes de 72 países, Funes, de 49 años, pronunció un discurso con guiños a los “ejemplos vigorosos” de los mandatarios de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva; y de Estados Unidos, Barack Obama; como tarjeta de presentación de lo que ha de ser su mandato.
Ante la mirada de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, el que será presidente de El Salvador hasta 2014 prometió a renglón seguido efectuar “todos los esfuerzos para ampliar, fortalecer y renovar” la relación con Estados Unidos, donde vive una comunidad de más de 2,5 millones de salvadoreños.
También anunció la convocatoria de un “diálogo nacional” para definir una estrategia que incluya un acuerdo sobre el empleo y la política social básica para construir su “nuevo proyecto de nación”.
Rafael Correa, uno de los últimos en llegar
A las 7:20 (8:20 Ecuador), el presidente de la República, Rafael Correa, arribó ayer a la República de El Salvador para participar en la posesión del presidente, Mauricio Funes, quien fue elegido el pasado 15 de marzo.
El Mandatario de Ecuador fue uno de los últimos invitados en llegar ayer a El Salvador para asistir a la investidura, mientras que el canciller venezolano, Nicolás Maduro, arribó sin el gobernante Hugo Chávez.
A su llegada al país centroamericano, Correa manifestó, frente a un grupo de niños que lo recibió en la base aérea de la capital, San Salvador, que los nuevos gobernantes de América Latina están dando pasos para una “verdadera democracia”. Y añadió: “Dios ilumine al nuevo Gobierno de El Salvador, a Mauricio Funes, su nuevo presidente; y pueda llevar a El Salvador a esa democracia real”.
Previamente a su arribo a El Salvador, el Presidente de Ecuador expresó en Honduras que la Organización de Estados Americanos (OEA) “perdió su razón de ser” y que no tiene muchas expectativas sobre la XXXIX Asamblea General de ese organismo.
Correa, quien no asistirá a la asamblea, dijo que para los países de América Latina “ya es hora de discutir lo propio” y que “no es posible” que los asuntos latinoamericanos “se discutan en Washington”. JCH/EFE