Lunes, 15 de junio de 2009

Daniel Valencia
cartas@elfaro.net
Publicada el 12 de junio de 2009 - El Faro

El presidente Mauricio Funes entró este viernes al Salón de Honor de Casa Presidencial y se encontró con las caras largas de los periodistas, que le exigieron un mínimo de respeto. El gobernante llegaba a resolver la conferencia de prensa a la que había convocado desde el día anterior, en la que se consignaba la hora de la cita: 8:30 a.m.

Los periodistas no perdieron oportunidad para acusarlo de impuntual y el presidente replicó que siempre intenta cumplir la hora. Los relojes marcaban apenas las 8 a.m.... los relojes de Alaska. Pero los relojes de los periodistas indicaban que en El Salvador ya eran las 10 de la mañana.

Segundos antes del ingreso de Funes al Salón de Honor, los periodistas hicieron un amago de marcharse, en protesta por el retraso de hora y media, y porque ya se hizo costumbre del presidente hacerse esperar no minutos sino horas completas.

El jueves 4 de abril, por ejemplo, Casa Presidencial convocó a la prensa para que cubriera la visita que Funes hizo a la selección nacional de fútbol, en el Estadio Cuscatlán. La convocatoria decía 5 p.m y el mandatario apareció, sonriente, dos horas después.

El miércoles recién pasado, la Presidencia convocó a los artistas del país a una asamblea para decidir la presidencia de Concultura. Y no obstante que la reunión estaba programada para iniciar a las 8 a.m., el equipo del presidente apareció hasta dos horas después y el gobernante nunca se hizo presente.

Al día siguiente, el jueves 11, tenía programado a las 8:30 a.m. participar del traspaso de mando de la Policía Nacional Civil, pero apareció, de nuevo sonriente, a las 10 de la mañana.

Y este viernes, a las 10 de la mañana hora de El Salvador y 8 de la mañana hora de Alaska, los periodistas de El Mundo, La Prensa Gráfica, El Faro, El Diario de Hoy, Univisión y los de algunas radios, promovieron entre sus colegas dejar al gobernante solo con su impuntualidad y marcharse, pero los periodistas de televisión y el resto de comunicadores –aunque compartieron el disgusto por la práctica del presidente- no apoyaron la medida. En eso estaban cuando el presidente apareció, sonriente.

-Les pido disculpas por la espera -rompió el hilo.

-Demasiado tarde, presidente -le reclamó uno de los periodistas.

-Yo siempre intento llegar puntual -se defendió él, en un intento por detener el reclamo.
Pero sus interlocutores no le aceptaron su verdad y, en coro, lo corrigieron.

-¡Noooooooo!... ¡Mentira, presidente, siempre llega tarde!

Luego vino la conferencia de prensa y después de 45 minutos anunció que no iba a dar declaraciones, porque tenía que llegar puntual a la ceremonia en la que la Universidad de El Salvador iba a entregar un doctorado honoris causa a la ex rectora María Isabel Rodríguez, ministra de Salud.

A los periodistas, que habían esperado hora y media al presidente para poder hacerle preguntas después de la conferencia, no les gustó la gracia del gobernante y de inmediato comenzaron a bombardearlo con sus interrogantes. De repente, otra voz reiteró la queja del inicio del encuentro.

-Presidente, quisiéramos que fuera más puntual, porque no es justo que nos tenga esperando hora y media. Tenemos muchas cosas que hacer y no podemos estarlo esperando tanto tiempo -le pidió alguien entre la multitud.

-Disculpen, los comprendo -replicó Funes, aparentemente más comprensivo. Pero luego los desengañó, insistiendo en que él tenía la razón-. Deben de comprender... yo también he sido periodista por años y a mí también me tocaba esperar y lo hice con estoicismo.

-Mire, presidente -le replicó otro comunicador-, hay algo que se llama respeto y el respeto empieza por la puntualidad.

Esas últimas palabras aparentemente fueron suficientes para que Funes mostrara un destello de comprensión y se comprometiera a cambiar:

-No, no, les prometo que va a mejorar la cuestión y para la próxima les voy a tener café y agua.

Funes partió al homenaje a su ministra de Salud, con riesgo de llegar con dos horas de anticipación, hora de Alaska.


Publicado por lalagunachalate @ 10:37
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