El golpe de Estado de ayer en Honduras es un claro mensaje para aquellos gobernantes latinoamericanos que quieran irrespetar el orden constitucional establecido en cada uno de los países. Hay Cartas Magnas que permiten consultas populares y otras que no, y cada Constitución establece un procedimiento para su reforma.
Desde que Hugo Chávez llegó al poder en Venezuela y comenzó con todo tipo de “locuras” para perpetuarse en el poder al estilo Fidel Castro en cuanto al tiempo, pero con un procedimiento totalmente diferente —aprovechando el sistema democrático para destruirlo—, se ha generado un ejemplo nefasto, seguido por otros gobernantes latinoamericanos y dos centroamericanos.
El presidente Manuel Zelaya se equivocó al incorporar Honduras al ALBA y querer seguir los malos ejemplos de Chávez, Evo Morales, Correa y otros. Zelaya creyó que Honduras era igual que Venezuela u otros países sin un sistema político sólido, una constitución que garantiza la democracia representativa, una Corte Suprema de Justicia independiente que vela por el estricto cumplimiento de la Constitución vigente y unas fuerzas armadas que cumplen fielmente su mandato de respetar y hacer cumplir las leyes de la República.
Latinoamérica ya no puede darse el lujo de seguir ejemplos fracasados de dictadores iluminados que creen tener un designio de Dios para hacer revoluciones marxistas que solo llevan al empobrecimiento y enfrentamiento de la población. Otro ejemplo de un pueblo revelado a los designios de otro dictador en desarrollo es Irán, donde el presidente Mahmud Ahmadineyad debe enfrentar protestas multitudinarias después del resultado electoral, recordando tiempos del cambio con el Shah en 1979.
El gran mensaje de Honduras es que no puede haber un gobernante que esté por encima de la Constitución. La independencia de poderes obliga a que se respete el estado de derecho y que evita los excesos de gobernantes de turno, son la mejor forma de proteger la democracia representativa que definen nuestras constituciones.
Para El Salvador hay varias lecciones importantes: la primera es que es fundamental seguir fortaleciendo nuestras instituciones y la independencia de poderes. La elección de los cinco magistrados de la CSJ la próxima semana es fundamental para los equilibrios que nuestro país requiere; la elección de cuatro de los cinco magistrados que componen la Sala de lo Constitucional es de vital importancia. Deben ser los mejores legisladores salvadoreños y ser totalmente independientes de los partidos políticos que los eligen, especialmente del FMLN, que está en el Ejecutivo desde que Mauricio Funes ganó las elecciones.
La segunda lección es que la CSJ y la Fuerza Armada deben ser siempre apolíticas y que su lealtad debe ser respetuosa de la Constitución y leyes vigentes. La tercera lección es que dado que nuestra constitución es muy clara sobre la alternancia en el poder y que eso nunca se puede cambiar, ni tampoco nuestra democracia representativa, el FMLN nunca debe tratar de atentar contra ellos.
¡Gracias, Honduras, por tan buen mensaje a nuestros pueblos y gobiernos latinoamericanos!