Las grandes conquistas que, no solo nosotros los hondureños sino que la humanidad ha tenido que abrazar durante muchas décadas, durante muchos siglos. El hecho de querer vivir en un régimen de respeto, de democracia, donde los actos de violencia no los promueva el Estado. Hoy quiero solidarizarme en forma muy sincera con las familias que han sido sacrificadas en una marcha pacifica que el pueblo organizo en forma voluntaria, para recibir a su presidente que fue electo por la voluntad soberana del pueblo de Honduras.
La marcha pacifica fue reprimida a balazos, a casi 6 días la represión había sido a culatazos, con golpes, se habían herido a muchas personas en el país; pero hoy se atrevieron ya a disparar, lo que tenemos entendido, ya una persona joven falleció victima de los disparos de un criminal que usa la violencia de las armas para quitarle la vida a un compatriota, a una persona que tenía un futuro en nuestra nación. Donde su familia esta llorando, lamentando este terrible problema de represión de una marcha pacifica, de una marcha no violenta.
Quiero solidarizarme en nombre de mi familia, del mío propio y de los presidentes que están aquí con la familia doliente, voy a tratar de comunicarme por teléfono lo más pronto posible, hoy en la noche con ellos. Hare los esfuerzos necesarios para que se presenten las condolencias de parte personal, para esta familia, tanto para los heridos que están en los hospitales y para los que están sufriendo inmensamente la perdida de un ser querido.
Este es un acto criminal y es un acto que no puede quedar impune. Los criminales no pueden dirigir un país, los criminales tiene que pagar sus crímenes.
Yo llamo a las fuerzas armadas de Honduras a que bajen sus rifles en contra del pueblo, Morazán señalo bien a quien deben apuntar los soldados republicanos, dijo que había que apuntarlo a quienes exprimen los pueblos no a los pueblos que trabajan y luchan.
Yo llamo a los soldados de la patria que nacen de las propias entrañas del pueblo, los llamo con el grito de batalla que hizo Arnulfo, que hizo el obispo; Arnulfo Romero aquí en El Salvador, cuando decía: “Soldados ustedes son hijos de El Salvador, no maten, no persigan a los propios salvadoreños”. Soldados hondureños, usted son hijos de las propias entrañas de los hondureños, no apunten su rifle contra sus propios hermanos. En nombre de Dios, decía el obispo que después fue asesinado por las fuerzas represivas aquí, en nombre de Dios, yo también hago los mismo emulando al obispo. En nombre de Dios, soldados de la patria hondureña, policías…en nombre de Dios, les pido, les suplico, les ordeno: No repriman más al pueblo hondureño.
Créanme que me da dolor y se me traba la garganta, porque la policía me conoce he gobernado tres años y medio en Honduras, y las fuerzas armadas me conocen y saben que siempre fui incapaz hasta de poner retenes y tratábamos de evitar siempre sobre todo la violencia en ese sentido. Yo practico la no violencia, practico el andar desarmado y practicar el dialogo para resolver los problemas. Así he resuelto huelgas, tomas, tratando con los obreros en forma directa, en forma personal, he salido yo arriesgando mi integridad física a resolverlo.
Los hondureños me conocen y saben que soy incapaz de levantar el pétalo de una rosa contra un ser humano, hoy el pueblo hondureño ve las grandes diferencias entre un demócrata, entre un político electo por el pueblo y estos señores que con el abuso y la fuerza de las armas están reprimiendo a toda nuestra nación.
Pero los hechos vergonzosos también se suman a hechos que hacen noble la vida, que generan esperanza para nuestra sociedad; que es la presencia de presidentes electos por el pueblo de América, aquí en la República hermana de El Salvador.
Yo quisiera decirles a los ciudadanos de América Latina, América entera y el mundo que nos observa a través de diferentes canales, que no pierdan la esperanza, que nunca la fuerza va a tener la capacidad de vencer la conciencia y la razón de los seres humanos por buscar mejores alternativas, nunca la fuerza debe de ser el norte de nuestra sociedad, ni las armas, ni las guerras, ni la violencia en ninguna de sus manifestaciones y mientras existan así como acá en El Salvador, personas de la calidad, con la prestancia, como lo han demostrado hoy con su presencia de sostener ese valiosísimo bien supremo de la sociedad que es la democracia, de sostener que son los pueblos los que eligen, que nos son los militares, ni las elites, ni los políticos. Sino los pueblos que eligen a los a presidentes que los pueblos quieren que los gobiernen, de sostener que los Derechos Humanos deben de respetarse siempre, que los pueblos deben de ser los que supervisan y auditan a la sociedad. Eso nos da una esperanza de que el mundo siempre, en todas las sociedades va a seguir mejorando.
Cristina Kirchner, Rafael Correa, Fernando Lugo, el presidente de la Asamblea de Naciones Unidas Miguel De Escoto, igual que nuestro querido Secretario General de la Organización de Estados Americanos José Miguel Insulza. Merecen de mi parte como ciudadano del mundo un aplauso y un reconocimiento por el esfuerzo, la dedicación, la entereza y la firmeza con que han dado un mensaje a las sociedades.
Hoy creo que si es cierto, estamos golpeados inmensamente por lo que sucede en nuestro país, también nos llenamos de fuerza espiritual y esperanza ¿Qué haríamos si estuviéramos solos? Hoy trate de regresar a mi país y ningún hondureño puede ser expatriado, yo fui violentamente sacado siendo el presidente de la República. Eso ustedes amigos periodistas no se lo pueden permitir a nadie, ni siquiera de la intención que pueda existir en nuestros países. Los presidentes no podrían dormir ya tranquilos, tendrían que estar a la expectativa que cualquier tipo con un arma o institución llega, lo saque en la madrugada de su casa atropellado a balazos y lo expulsa de su país. Eso no es posible, en el siglo XXI, nos negamos a aceptarlo y este debe de ser el mensaje de solidaridad para la gente que esta luchando en diferentes partes del mundo; pero que hoy lo hace en Honduras, para que vuelva la calma a la sociedad y para que vuelva la calma a Honduras tiene que estar el presidente que eligieron los hondureños, llamando a un dialogo, a concertar las fuerzas, a ver donde están las disidencias, donde estas las inconformidades y tratar de abrazarnos todos en una forma cristiana, democrática e inmensamente humana, como nosotros lo estamos demostrando.
Gracias ciudadanos del mundo, gracias periodistas, todos los que hoy observan a Honduras y lo que se esta haciendo por la democracia en Honduras. Siempre a través de la historia va a reconocer este momento y lo va agradecer profundamente. Presidente, Manuel Zelaya.