Foto de La Prensa/Reuters
El mandatario instó a los países ricos a fortalecer el apoyo financiero a los países en desarrollo para enfrentar los efectos de la crisis; habló de la necesidad de integrar a los salvadoreños en el exterior en los procesos democráticas del país a través del voto y enfatizó en que su gobierno es respetuoso de los derechos humanos y de la democracia.
Escrito por Claudia HueteEl presidente de la República, Mauricio Funes, ofreció esta tarde su discurso ante la 64 Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, en el que habló sobre la migración, la seguridad y la violencia, sus proyectos de país y, además condenó el golpe de Estado de Honduras y apoyó la restitución del derrocado presidente, Manuel Zelaya, en la presidencia.
El mandatario dijo ante el pleno de las Naciones Unidas que su gobierno no es un partido político y mucho menos una fracción política.
“Es un gobierno de unidad nacional que tiene dos aspiraciones centrales: Primero, terminar con los enfrentamientos, los odios y las divisiones que malgastaron lo mejor de nuestra energía como sociedad y que promovieron una guerra civil cruenta, que ha dejado secuelas dolorosas en el cuerpo social. Y segundo, crear las bases para la convivencia en paz y seguridad”.
Funes destacó lo que considera las apuestas más importantes de su gestión y destacó como los principales logros de sus primeros 100 días de gestión la Creación del Consejo Económico y Social y el programa de vivienda.
Por otro lado, expresó su repudio al golpe de Estado en Honduras. Consideró que el mismo no debe convertirse un precedente que ponga en peligro los logros alcanzados en cuanto a estabilidad democrática regional.
Se pronunció a favor de la restitución del derrocado presidente, Manuel Zelaya, y la creación de un gobierno de unidad nacional bajo el Acuerdo de San José, considerándolos piezas clave de la restitución democrática del país.
“Mientras no sea restablecida la constitucionalidad en Honduras... el proceso electoral que se prepara en el hermano país carece de legitimidad y de la transparencia necesaria como para asegurar resultados confiables que puedan contribuir a resolver la crisis en el hermano país”, expresó.
El mandatario salvadoreño, en su primera intervensión ante la ONU, aprovechó su discurso para abordar una serie de temas, entre ellos la inseguridad generada por las pandillas, que consideró “la peor amenaza a la estabilidad de nuestras repúblicas”.
Ventiló frente a la ONU el promedio de 12 muertes al día en El Salvador a causa de la violencia y consideró que el crimen y la delincuencia es un fenómeno estructural que impide el funcionamiento normal y pleno de la sociedad.
Por ello, Funes propuso la realización de una conferencia internacional para tratar el tema de la criminalidad y la violencia en la que se analicen las mejores prácticas para enfrentar el problema de manera conjunto. Esta, dijo, requeriría el apoyo logístico de las Naciones Unidas y de la Organización de los Estados Americanos.
Habló, además, el fenómeno de la migración, el cambio climático, la integración centroamericana y la crisis económica.
Respecto a este último tema, el presidente instó a los países desarrollados a fortalecer la solidaridad y la cooperación hacia los países de recursos más limitados en recursos de todo tipo.
“Hacemos un llamado a los países industrializados y la comunidad donante a unirse a todo esfuerzo e iniciativa internacional para superar los desafíos actuales que ponen en peligro los logros alcanzados y el avance en los progresos de la humanidad”, expresó.