Esa publicación tiene por objeto servir como herramienta a funcionarios, sociedad civil, sector educativo, academia y cooperantes para el diseño de políticas públicas y asignación de presupuestos, entre otras cosas.
El informe ha tomado como fuentes los datos del Censo de Población y Vivienda y el Censo de Talla de Escolares de 2007.
Según Guillermo Galván, de la Subsecretaría de Desarrollo Territorial y Descentralización, la diferencia del Almanaque 262 y el Informe 262, de 2005, radica en que "el Almanaque es más práctico porque, además de tener un ordenamiento por ranking, tiene información por cada municipio".
Por su parte, William Pleitez, coordinador del área de Desarrollo Humano y ODM del PNUD, explicó que la información aportada por el documento es más amplia que la del Índice de Desarrollo Humano (IDH) o la del Producto Interno Bruto (PIB). "Somos conscientes de que esto es un indicador más comprensible, no ciego a aspectos sociales", dijo.
De hecho, municipios con un IDH en el rango de desarrollo humano medio (entre 0.5 y 0.8), incluso próximos al desarrollo humano alto (por encima de 0.8), tienen otros indicadores muy bajos. Un ejemplo es el de Apaneca, en Ahuachapán, que cuenta con un IDH de 0.72, pero el 32% de sus estudiantes de primer grado tienen retardo de talla.
En este caso, añadió Pleitez, el informe centra su atención en tres aspectos: el acceso a una vida prolongada y saludable; el acceso al mundo de los conocimientos, a partir de la tasa de alfabetización de adultos y la de matrícula combinada; y el acceso a un "nivel decente de vida", a partir del PIB per capita ajustado con la paridad del poder adquisitivo.