lunes, 07 de diciembre de 2009

Al final de una semana en que Arena y los gremios empresariales se han manifestado contra la reforma, el presidente dijo que los críticos están defendiendo intereses personales y corporativos, y que su proyecto no afectará ni a los más pobres ni a la clase media.

 

Carlos Dada

Publicado el 6 de Diciembre de 2009

El presidente Mauricio Funes utilizó este domingo por la noche una cadena nacional de radio y televisión para responder a los que se oponen a la reforma tributaria planteada por el Ejecutivo. “La mayoría de estas críticas están motivadas por la defensa de intereses particulares y corporativos. Es el discurso de aquellos que no quieren ceder ni un milímetro en su situación de privilegio, de aquellos que no quieren cumplir con sus obligaciones o han olvidado la solidaridad... ¿A cuántos salvadoreños les afecta que tenga más impuestos la importación de yates?”, dijo el mandatario, en el mensaje más confrontativo con los gremios empresariales desde que asumió el poder.

Funes aseguró que con esta reforma no pagarán más impuestos ni los pobres ni la clase media, y que ha descartado elevar el IVA y la renta para dedicar esta reforma a cerrar los huecos de evasión y elusión y aumentar los impuestos de productos de lujo. “Pagarán más impuestos el tabaco, las bebidas alcohólicas y los objetos de lujo y suntuosos”, dijo.

Su mensaje culminó una intensa semana de declaraciones y movimientos desde los gremios empresariales y la derecha política para evitar la aprobación de la reforma.

El miércoles, tanto ANEP como Fusades rechazaron la reforma, advirtiendo que afectará la producción y a los consumidores que terminarán pagando por el alza en los productos, y llamaron a las autoridades a esperar salir de la crisis económica para impulsar cualquier reforma. “Para que el gobierno tenga dinero pronto, lo mejor es subir el IVA y la renta”, dijo el presidente de Fusades, Antonio Cabrales.

La Cámara de Comercio, por medio de su presidente Jorge Daboub, ha venido advirtiendo desde que se anunció la preparación del paquete de reformas que esta ahuyentará la inversión y afectará aún más la situación de los comerciantes en tiempos de crisis. La Cámara, igual que la ANEP, criticó también que el sector de los llamados informales no haya sido contemplado por esta reforma.

Sobre el alza a los precios de productos advertida por los gremios, Funes habló también en su cadena nacional: “Los impuestos que afectan a amplias capas de la sociedad no se tocan, no cambian en nada. No habrá subidas ni en el impuesto a la renta ni en el IVA. Tampoco se gravará ningún bien básico de consumo ni servicio. Es decir: no se está gravando el  frijol, el arroz, el pan, la leche, las medicinas, ni ningún producto que usted consume tendrá más impuestos”.

Pero el mensaje de Funes, dirigido a los ciudadanos en general, en realidad tenía otro destinatario: los diputados de la Asamblea Legislativa, que tienen ya en sus manos la propuesta de reforma y que deberán estudiarla en los próximos días. El gobierno ha dicho que necesita aprobar la reforma antes de fin de año, ya que la situación financiera del Estado es delicada. "En dos semanas", dijo el ministro de Hacienda, Carlos Cáceres, la semana recién pasada.

La reforma contempla cambios en la persecución de la evasion fiscal: ahora, si un inspector de Hacienda sospecha defraudación al fisco, trasladará el caso a la Fiscalía, eliminando los recursos administrativos con los que han contado hasta ahora tanto empresas como personas naturales para resolver la situación. Solo en evasión,  elusión y “los más privilegiados”, asegura el Ejecutivo, Hacienda deja de percibir unos 400 millones anuales.

Pero las medidas propuestas en este sentido han despertado temores entre los gremios empresariales, que creen que podría prestarse a corrupción, abusos y chantajes de parte de las autoridades del Estado. “Al eliminar la vía administrativa y dar esto pie a que se pueda iniciar un proceso penal puede ser mal utilizado por algunos funcionarios de turno. Creemos que no es conveniente”, dijo el director ejecutivo de ANEP, Raúl Melara, a La Prensa Gráfica.

En su página web, ARENA informa sobre la celebración de un taller impartido por la Cámara de Comercio a todos los sectores del partido para alertar sobre los riesgos de la reforma. La nota cierra con una advertencia: “Esta reforma en manos de ortodoxos recalcitrantes como los del FMLN podría ser utilizada indiscriminadamente para callar y encarcelar a los que opinen diferente a ellos”.  

Los objetivos de Funes

El presidente aprovechó el mensaje en televisión nacional para anunciar los objetivos que persigue con la llamada reforma tributaria. Dijo que se trata, en primer lugar, de poner justicia. "Que los que más tienen y en el pasado no han pagado lo que debían, ahora paguen lo que corresponde. Es un criterio básico de solidaridad en tiempos de profunda crisis".

Como segundo objetivo citó el combate a la evasión, la elusión y el contrabando. "Con esta reforma podemos recuperar un poco más de 200 millones para obras públicas, salud, educación, seguridad y atención a los sectores más necesitados y vulnerables".

En tercer lugar, dijo, su gobierno busca obtener más fondos para ejecutar los programas comprometidos públicamente como la entrega de uniformes y útiles escolares, medicinas gratuitas y la pensión básica para mayores de 70 años.

"Como ven -dijo el mandatario-, lo que queremos es una más justa distribución de la riqueza, que fue unos de mis compromisos de campaña y por lo tanto una de las obligaciones de mi gobierno". 

Funes no habló en la cadena sobre la posibilidad de una segunda etapa de reforma fiscal, como la han mencionado el presidente del Banco Central de Reserva, Carlos Acevedo, y el ministro Cáceres. El presidente, no obstante, ya el jueves había dicho que una etapa "dura" de reformas posteriores a la que está en debate, es solo producto de especulaciones. Según dijo Acevedo a El Faro hace dos semanas, lo que el gobierno ha presentado a la Asamblea es solo la parte "light" de todo el plan para recaudar más impuestos.

Con la excepción de Guatemala, El Salvador es el país latinoamericano con la más baja tasa de carga fiscal, pues apenas anda por el 14% del producto interno bruto. Este gobierno se ha trazado como meta alcanzar entre el 18 y el 19% del PIB para el final del quinquenio.


Publicado por Desconocido @ 10:44
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